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de cuando la mariposa murió para mal

Un día, de repente, nadie se arriesgo. La mariposa no se fue dejando una nota suicida, ni con una manifestación a la que los ciudadanos estaban acostumbrados. Simplemente, se fue. Callada y pausadamente. Amaneció y ya nadie se enamoró. Los jóvenes, tantas veces vistos rompiendo paradigmas, no querían cambiar. Seguían siendo "ellos" pero sin eso que los convertía en "rebeldes". Nadie cuestionó la autoridad, ¿para qué? No había sentido. Nada lo tenía. Había en el viento algo. Esa fragancia que ningún diseñador se atrevería a vender. "Conformismo" era aquello que enviciaba el aire. Tal vez con un poco de "pesimismo", pero básicamente apestaban igual. Asimov lo había logrado, o al menos eso parecía. Los robots se dispersaban, pero parecían tan reales. Tal vez de esos de nueva tecnología que parecen humanos. O tal vez, y sólo tal vez, eran humanos. Total, no había diferencia. Fue un buen día para la humanidad, diría un historiador. Día de paz, diría ...

de cuando la mariposa murió para bien

Y un día, el azul, el amarillo y el rojo dejaron de pelear. Ya no gritaban "anarquía" unos, o "imposicionismo" los otros. Ya solamente era un mismo grito, un grito de sabiduría, uno de esos que añora el corazón cuando no le queda nada más que escuchar. Ya no hubo mas tiros, ni bombazos, mucho menos enfrentamientos directos. Ya todo quedaba reducido a un simple grupo, antidemocrático dirían los exigentes, pero mejor, dirían los nativos. Pero más importante: no más demagogia. Por fin acabarían las grandes peleas mediáticas. Los nativos salieron a las calles, esto era algo para enorgullecerse, para alzar el grito al cielo, el grito de libertad de esa opresión que significaba el juego maquiavélico de la política. Ya no más revoluciones ni derechos humanos.¿Para qué? no serían otra vez necesitados. Y poco a poco esta tierra se fue llenando de un ambiente festivo, casi irreverente. Y todos vieron cuando el águila voló, más alto de lo que nunca jamás había volado, y la ob...

El que nace pa' tamal

Me preguntaban hace días si creo en el destino y respondí que no. Nunca he sido una persona que crea que todo está escrito. Me molestaría saber que mi vida y su curioso curso no depende de mí, y que, por más intentos que haga, nunca la podré cambiar. Me desagrada pensar que mis errores, pasados o futuros, ya alguien los había determinado. Menos me gustaría pensar que mi muerte ya está programada. Que por más que lo intente, nunca podré durar ni un minuto más, o menos. Entonces me pregunto: ¿Es el destino que miles de personas en África mueren gracias al SIDA y la hambruna? ¿Desde que nacieron ya alguien sabía cuando iban a morir? Una fuerza superior (Dios tal vez) juega a los soldaditos, según quien piensa esto. ¿Habrá un libro de visitas en el cielo o el infierno en donde ya está marcado tu próximo check in pero no tu check out ? No lo se. Igual y Calderón ganó por el destino, no por su habilidad política. Todo esto quiere decir que todo lo que hagamos no sirve para nada, si somos hab...

Fotografía

Ultimamente he visto demasiadas fotografías. Y me he puesto ha pensar. No ha sido un análisis muy profundo, pero aquí va. Cada vez que veo una foto, me acuerdo del momento, del sentimiento que pude tener, de la persona que estaba ahí, y de cómo hemos cambiado desde entonces. Nadie puede decir que es el mismo de la foto. Cada día cambiamos. Es el constante devenir de la existencia, simplemente. Cada imagen nos remonta a una época, tal vez mejor o tal vez peor, depende, pero diferente, atrás, lejana de la realidad por el simple hecho de que quedó en el pasado mientras nosotros seguimos el intraquilo paso del presente hacia el futuro (no se para que corre el presente hacia el futuro, si nunca lo va a alcanzar). Nos regresamos al instante mismo de la fotografía, y esto nos genera recuerdos, recuerdos que nos han cambiado, recuerdos que nos componen. Por que al final eso somos todos. Montones de fotografías tomadas, miles de añoranzas pasadas, un complejo collage de recuerdos. Porque cada m...

Supuesta crítica a Milagros Inesperados/El Pasillo de la Muerte/La Milla Verde

En una cárcel oscura surge una historia reconciliadora como pocas. Pero de que hablo...pelicula o libro? Ambos, o tal vez, ninguno, todo depende de si entendi la enramada trama de Stephen King, el bien llamado Padre del horror contemporáneo (ojo que escribi padre con pe mayuscula). Intento aclarar algo, hablaré mejor del libro, una historia todavía más compleja y macabra, pero a la vez, más enternecedora. Y es que como no pensar en "enternecedor" en el fragmento en que fallece Janice Edgecombe, esposa del Jefe del pasillo de la muerte, Paul Edgecombe, interpretado (no tan majestuosamente) por Tom Hanks en la película. En medio de la lluvia, cargando el cuerpo de su mujer falleciendo, junto a decenas de cadáveres desmembrados y ropa desperdigada, Paul (no Paulie) cree ver a John Coffey (como la bebida, pero se escribe diferente) un mastodonte (en sentido figurado) afroamericano que tal vez pese una tonelada, pero con una mirada perdida semejante a la de un niño en un rincón de...

La dependencia es física

Podemos ver un niño de espaldas en medio del camino, jugando con la nieve que tiene enfrente. Usa gorro y bufanda, lo que, ademas de la nieve, evidencia el frío intenso que hace. Se ven pinos en el fondo, mientra el niño sigue juega que juega haciendo dibujos en la nieve con el dedo, el único dedo índice de la mano derecha que tiene. Con su cuerpo tapa lo que dibuja pero se ve que lo hace ávidamente. Por su estatura se puede decir que tiene 7 años, la plenitud de la infancia, cuando no tienes verdaderos problemas que resolver, pero este niño no es como los demas. En un momento dado deja de dibujar, se aleja para poder apreciar mejor su obra, se mueve hacia un lado buscando el mejor ángulo para su apreciación, y se da la vuelta: podemos ver entonces un niño con rasgos claramente caucásicos, pero eso no es lo que llama la atención. Los dibujos son lo importante en esta alegoría invernal: sólo pocos trazos podrían ser clasificados como dibujos, se puede ver un triángulo, un cuadrado y un ...

citando y re-citando

"No somos más nuestros que nuestro es lo que poseemos. No habiéndonos nosotros hecho a nosotros mismos, no podemos tener potestad suprema sobre nosotros mismos. No somos nuestros dueños. Somos propiedad de Dios. ¿No consiste nuestra felicidad en mirar las cosas de este modo? ¿Es, desde cualquier punto que se mire, una dicha o un consuelo considerar que somos nuestros dueños? Pueden pensar tal los jóvenes y los afortunados. Éstos pueden creer que es una gran cosa poder ordenarlo todo a su gusto, no depender de nadie, como ellos suponen, no tener que pensar en nada que no se vea, verse libre del fastidio del continuo reconocimiento de la continua plegaria, del continuo recordatorio de que han de hacer la voluntad de otro. Pero conforme el tiempo pasa, ellos, como todos los demás hombres, hallan que la independencia no se hizo para el hombre, que es un estado antinatural, que puede satisfacer durante algún tiempo; pero que no nos lleva, seguros, hasta la felicidad" Lo anterior f...