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Cambiando de pared

Porque chocamos contra la pared por puro gusto. Porque intentamos cuantas veces se puede, incluso mas, sólo con la motivación ilusa de poder quebrar el muro. Apuntamos, y disparamos seguido contra lo que no se rompe, contra un "no" definitivo. Pero si no lo hicieramos, pero si nos conformáramos, si para nosotros fuera suficiente ese "no" para detenernos, no estaríamos viviendo. No estaríamos confiando nuestra vida a nuestro fuerte espíritu. No podríamos ganar jamás nada. No habría esperanza. Por eso insistimos, quebrandonos la cabeza múltiples veces, sólo por poder encontrar una fisura y desde ahí visualizar lo que tanto ansiamos. Porque no habría nada que aplacara nuestra hambre de sobresalir. Sabemos, a diferencia de muchos, que esta es la apuesta segura. Si, ellos dirían, es "seguro" que terminaremos perdiendo. Pero yo les respondería que sin apostar tampoco se puede ganar, que sin apostar realmente es "seguro" perder. ¿Y qué si esta vez nos r...

Los tiempos

Primero: Noche La nave de uno de ellos se había perdido en el mar indefinido. El segundo pidió permiso al Rey de, en la fe y en la ley del descubrimiento, ir en procura del hermano en el mar sin fin y entre la niebla oscura. Fue hace tiempo. Ni el primero ni el segundo volvió del fin profundo del mar ignoto a la patria por quien permitiera que el enigma se hiciera. Entonces el tercero al rey rogó por permiso los buscar, y el Rey dijo que no. Como a un cautivo, lo oyen pasar los siervos del solar. y, cuando lo ven, ven figura de la fiebre y de la amargura, con los ojos fijos y rasos del ansia mirando la prohibida azul distancia. Señor, los dos hermanos de nuestro Nombre, el Poder y el Renombre, ambos se fueron por el mar de la edad hacia tu Eternidad; y con ellos de nosotros se fue lo que permite al alma ser la de un héroe, queremos ir a buscarlos, desde esta vil nuestra prisión servil: es en la búsqueda de quiénes somos, en la distancia de nos; y, en la fiebre del ansia, que a Dios las...

Resignación

Yo no los conocía. Nunca se cruzaron conmigo en cafeterías o en aulas. Nunca platicamos, ni siquiera sobre como estaba el clima en ese día particular. No tomamos clase juntos, no salimos a cotorrear y nunca los había visto. Pero aún así, tienen nombre. Jorge Antonio y Javier Francisco. Ni siquiera se si preferían que les dijeran "George", "Paco", "Javi" o "el flaco". Entonces, ¿no me importan? Cualquiera pensaría eso, en un vago intento por calmar las ansias que hay en mi de salir y golpear al destino en la cara, romperle la nariz, exigirle satisfacción, y preguntarle quien demonios le dio su autoridad, también para irme sobre él. Sí, si me importan. No son mis muertos, no les pondré altar ni ayudaré a su alma a no andar de cargacruces o algo así. No. Efectivamente, no son mis muertos. Ni mis compadres, ni mis panas, ni mis amigos, ni nada por el estilo. Pero con su muerte, yo también morí. Yo y algo de cada uno. Un poco de mi inocencia falleció ...

Autopsia de un abrazo

Ahí estaban ellos dos, de nuevo. Viéndose a los ojos sin saber qué decirse. Deteniendo intempestivamente el pequeño espacio entre los dos. Ambos bajaron la vista hacia ese vacío, pensando tal vez en poderlo reducir con solo verlo. Obviamente, eso no sucedió. Continuaron el viaje de sus ojos hacia el suelo, viendo como los pies de ambos bailaban, como si un inoportuno chicle se hubiera pegado a sus zapatos. Ambos sonrieron, sabían lo que eso significaba. No era una sonrisa burlona, no de esas que hacen mofa de la debilidad y la pena. No, eran sonrisas de comprensión, de ironía, casi de secretismo. De pronto, cada uno de esos pies, primero los dos derechos, después los dos izquierdos, dieron un paso. No eran grandes zancadas, sino más bien pequeños avances, casi imperceptibles. Y lo hubieran sido, si no fuera porque reducían la distancia entre ellos casi a la mitad. Lo curioso era que, para los demás, esos pasos si pasaban desapercibidos. Viéndolo desde lejos, la mitad de una pequeña dis...

Lo que guarda el silencio

Estaba ahí, sentado, viéndola fijamente. Estaba tan desapegado de su propio cuerpo, que se imaginaba volando romanticamente entre copos de nieve. El estaba, a todas vistas, ensimismado. El estaba, así, embobado, embotado, totalmente absorto en un mundo falso. La vanidad del amor lo cegaban de las cosas reales en el sentido estricto de la palabra. Que aunque el amor también era real, su alegoría imaginativa escapaba del alcance de los sentidos. Y sin sentidos, no podemos entender la realidad como tal. Incluso esto lo estresaba. ¿Qué pasaría si determinado día, un día cualquiera, podría incluso ser un martes, se despertaba, y la realidad que el consideraba como tal, no lo era? ¿Cómo afrontar el hecho de que lo que veía, olía, sentía, no era lo que realmente existía? Raro era pensarlo, más raro aún reflexionar acerca de que si esto pasara, lo que más extrañaría sería lo que él consideraba como el "perfume" de la persona con la que estaba. Así divagaba, así se hundía infinitament...

Agradecimientos finales

Hoy me robaré una tradición que no me pertenece. Sí, abiertamente y avisando. Tal vez no sea tanto "robo" después de todo. Mas bien, sólo la tomaré prestada unos momentos. En estas horas en el país del norte hay familias reunidas, cenando un pavo esperemos delicioso y viendo los tradicionales juegos y desfiles. Bien por ellos. Por eso, en honor al día que la tan llamada "nación más poderosa del mundo" celebra hoy, agradeceré como ellos, aunque, en ausencia de una mesa y la presencia de los que quiero, lo haré por este medio, tal vez no el ideal, pero si el más cercano. Agradezco por mi familia, por estar siempre ahí. Por mi papá, con su dedicación; por mi madre, con su amor; por Rafa y su fuerza; y por Diego, con su sencillez. También agradezco por mis familiares. Me reservo mencionarlos a todos; como podría resultar obvio, tengo miedo al olvido. Pero se quienes son, no se preocupen. Con todo y defectos, considero que tengo la mejor familia del mundo, y que los demá...

¿De que te sirve?

¿De que sirve querer a alguien si no te corresponde? ¿de que me sirve ofrecer las estrellas si nadie las quiere para sí?¿de que sirve sentir si no sientes adecuadamente? De nada, respondo yo. Un sentimiento desperdiciado, si se puede considerar así. Un mundo entero en manos de un psicópata suicida, aunque la metáfora de las perlas y los cerdos sirve igual. ¿De que sirve planear encuentros, momentos, motivos, futuros recuerdos, si todos son kamikazes del karma y de la justicia?¿quien pierde con esto?¿alguien gana?¿quien puso estas reglas? La vida es como ese juego de ajedrez, cada jugada, miles de movimientos posibles y ninguno seguro. ¿Hacia donde se fue el conejo?¿alguien sabe? Yo podría decir:"haz esto, esto funciona, esto hace las cosas más fáciles, esto lo logrará todo", pero sería la cosa más estúpida del mundo. Nada funciona, porque no hay instrucciones. La vida no venía con un manual. "Inserte parte A en parte B y despues gire hasta escuchar un clic". ¿De qué...