Entradas

Foto

Todavía guardo tu foto en mi cartera en mi maletín entre mis notas. Como si en tu rostro hubiera una especie de magia de suerte de lógica ante la dureza del mundo. Me da esperanza no sé de que pero me la da como si al verte ahí reducida a un cuadro pudiera recordar lo grande que eres. Qué raro qué curioso resulta ver tu fotografía entre mis objetos ver tu rostro asomar entre marañas de cables y papeles como si estuvieras ahí guardadita poniendo orden. Y así tu imagen me acompaña presa de mi obsesión de traerte conmigo víctima de mis intentos por que me acompañes siempre y aunque no pueda hablar me dice todo.

Bruma

Para cuando regreses la bruma se habrá esfumado las sierras se habrán erosionado los valles serán tan planos que sólo verás llanuras. Para cuando regreses las nubes hoy cargadas de lluvia se habrán marchado ya quedando un sentimiento raro de desolación y desamparo. Para cuando regreses los bosques no serán ya las selvas no existirán desiertos seremos todos. Y así, cuando regreses todo habrá cambiado y quizá también mi amor o no, quizá sea eterno.

Huracán

Desde el sur parecía que no habría lluvia no se veían las nubes ni se oían los truenos. Sin embargo, comenzamos a viajar y a cada paso había pequeñas gotas que nos recibían como cantando como limpiando un poco el polvo del camino. Tantas gotas fueron que comenzó el chaparrrón que parecía fugaz pero no lo fue. La tormenta vino después con el viento afilado como comillos las nubes negras cargadas de luces y de agua la oscuridad se hacía presente. Y hacia allá, en la parte más oscura al fondo del huracán era a donde íbamos sabiendo que no podríamos volver sabiendo que la oscuridad nos tragaría.

A mar

Sabes a mar, a sal de lágrimas de tiempos pasados, siglos anteriores de navíos encallados, a coral pulverizado. Tienes ese sabor de los días nostálgicos de una infancia perdida y en soledad, de la arena lodosa de los juegos de niños. Tus sabores se entremezclan los unos con los otros los salobres con los dulces los amargos con lo umami y sin embargo predomina tu sal. Esa que no es blanca ni cristalina ni siquiera realmente salada esa sal que llevas en ti, así como el mar, cuando te recuerdo.

Tempestad

Nos aferramos entre esta tempestad de humo y arena nos agarramos fuerte en la oscuridad de la argolla del destino. Sin que nos importe el viento, el humo la falta de visibilidad seguimos adelante, arrastrando, jalando el pasado. ¿Qué nos deparará? ¿Qué nos espera más allá de la bruma? Quizá haya mas neblina, nubes grises quizá amaneceres. Nunca lo sabremos.

Prosema I

¿Qué quieres que te cuente? ¿Las veces que he caminado solo para llegar a tu compañía? ¿Los días que han pasado sin que vinieras y los que pasaron contigo, pero sin ser de ti? ¿Quieres que te cuente las mañanas frías, los abriles lluviosos, los libros olvidados? O dime, si te atreves, que prefieres saber: la cantidad de pasos que daremos juntos, los meses de lluvia pero con café, las mañanas frías entre cobijas, las risas de olvidar libros en los viajes y los silencios de estar solo y contigo. Siéntate, te contaré de todo.

País

Yo soy mi propio país con mis caminos mis carreteras con mis calles y avenidas algunas recorridas diariamente otras vacías por largos tramos. Tengo también mis climas distintos mis lluvias mañaneras mis soleados valles mis desiertos labios mis bosquecitos de manos y mis mares y océanos. Tengo mis variados estados mis leyes y mi historia cientos de revoluciones alguna, intocable, independencia mis gobiernos totalitarios dictaduras, reyes, mercenarios. Y en este país, de emociones y canciones nadie gobierna, nadie produce sólo hay revueltas, internas, de amores insalubres.