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Bombas

Caen bombas sobre mi ciudad caída de ánimos y de hombros sobre mi cuerpo inerte inerme inexistente. Caen bombas desde aviones de batalla de hombres cansados por volar hacia el sol y desde el mismo mientras lanzan sus ojivas cargaditas de muerte. Y mientras, todos escondidos refugiados asustados resguardados en el Metro en la profundidad de cavernas artificiales. Todas mis personas así como hormiguitas recorriendo mis túneles internos con miedo a salir a la tormenta balística con ganas de vivir en la oscuridad segura con terror ante una posible explosión de caricias.

Travesía

Me declaro culpable de todo de amarte muy poco de amarte demasiado. De enfrentar al mundo solo con mis historias como lanzas y mis recuerdos como escudo. Declaro que de mi ya no queda nada me declaro estoico frente a la adversidad pero cansado ante el fracaso. Me declaro como soy tótem de madera tallado sin razón y vacío por dentro. Y declaro además que bailo sin canción y camino sin rumbo Así que nadie me siga que este viajero continúa su travesía seguro, pero perdido.

Sin alma

Tengo experiencia en morir lo he hecho varias veces. Algunas en el altar inmolado en sacrificio ante una gran deidad Otras en la palestra que me vio nacer y morir, cada vez más cansado. Otras más han sido mis muertes del día a día pequeños infartos y asesinatos diarios ligeras puñaladas, algunos envenamientos de los cuales no me he podido salvar. Y está esa vez la ocasión en que se me escapó un poco del aire vital quizá ahí fuera mi alma en esa burbuja expansora del pecho en esa bolsita de aire natural. Ahí quizá se me salió el alma la he buscado, sin éxito en canciones, en los libros hasta en el vino y el café. No la hallo. Quizá sin alma deba morir esta vez.

Foto

Todavía guardo tu foto en mi cartera en mi maletín entre mis notas. Como si en tu rostro hubiera una especie de magia de suerte de lógica ante la dureza del mundo. Me da esperanza no sé de que pero me la da como si al verte ahí reducida a un cuadro pudiera recordar lo grande que eres. Qué raro qué curioso resulta ver tu fotografía entre mis objetos ver tu rostro asomar entre marañas de cables y papeles como si estuvieras ahí guardadita poniendo orden. Y así tu imagen me acompaña presa de mi obsesión de traerte conmigo víctima de mis intentos por que me acompañes siempre y aunque no pueda hablar me dice todo.

Bruma

Para cuando regreses la bruma se habrá esfumado las sierras se habrán erosionado los valles serán tan planos que sólo verás llanuras. Para cuando regreses las nubes hoy cargadas de lluvia se habrán marchado ya quedando un sentimiento raro de desolación y desamparo. Para cuando regreses los bosques no serán ya las selvas no existirán desiertos seremos todos. Y así, cuando regreses todo habrá cambiado y quizá también mi amor o no, quizá sea eterno.

Huracán

Desde el sur parecía que no habría lluvia no se veían las nubes ni se oían los truenos. Sin embargo, comenzamos a viajar y a cada paso había pequeñas gotas que nos recibían como cantando como limpiando un poco el polvo del camino. Tantas gotas fueron que comenzó el chaparrrón que parecía fugaz pero no lo fue. La tormenta vino después con el viento afilado como comillos las nubes negras cargadas de luces y de agua la oscuridad se hacía presente. Y hacia allá, en la parte más oscura al fondo del huracán era a donde íbamos sabiendo que no podríamos volver sabiendo que la oscuridad nos tragaría.

A mar

Sabes a mar, a sal de lágrimas de tiempos pasados, siglos anteriores de navíos encallados, a coral pulverizado. Tienes ese sabor de los días nostálgicos de una infancia perdida y en soledad, de la arena lodosa de los juegos de niños. Tus sabores se entremezclan los unos con los otros los salobres con los dulces los amargos con lo umami y sin embargo predomina tu sal. Esa que no es blanca ni cristalina ni siquiera realmente salada esa sal que llevas en ti, así como el mar, cuando te recuerdo.