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Hueco

Tienes en el pecho un vacío un agujero una esfera negra de la nada que absorbe todo lo que toca que se queda con aquello que lo observa. Ese espacio ese hueco sin nombre no es oscuro aunque parezca es tan luminoso que todo lo enmascara y aquella luz que se atreva a asomarse desaparece, ante la mirada de un espectador imaginario. Es de naturaleza extraña es alma de estrella y molino de sueños y detrás tienes un misterio lo profundo de tu ser que no es tan tuyo (y sí) sino de todos esos átomos robados y de esas historias que arrastras en tus hombros. Detrás de ese hueco está una perla la materia concentrada del pasado el espacio revuelto del futuro y el hilo delgado del presente. Esa perla es densidad, es atracción es el motor del esfuerzo de la vida es lo que habita cada respiración y es, en ti, la risa de un libro al cerrarse.

El llamado "otoño"

Los estados arden la gente inconforme incendia las calles con proclamas los líderes callan, callan cuales piedras muros pintados, monumentos los líderes merecen ser rayados. Cierran las puertas lanzan sus gases pero la voz es fuerte la voz sincera resuena en la entraña de un pueblo que no quiere discursos quiere realidades quiere paz quiere sustento quiere comer. La democracia atacada por todos lados una élite inútil que la violenta una generación que no se ve protegida por ella que la destroza por innecesaria por falsa por conceptual. Y otros la necesitan la piden la exigen solicitan, con piedras, con fuego el respeto al voto. Y los votados aquellos que ya llegaron que no se quieren ir ríen en sus clubes de machos y de muchos de tantos que se reparten el pastel en rebanadas que engordan que entorpecen y el pueblo el verdadero país lamenta la hipocresía y exige un cambio el que sea un cambio.

Ruptura

¿Cómo se rompe el vacío? ¿Cómos se quiebra la tregua del estío? ¿De qué manera se arrancan de raíz las maldiciones de los suspiros y las premoniciones futiles? ¿Qué podemos hacer con el hilo que nos une pecho a pecho cuando se hiere de nostalgia? Nada más que quemarlo todo llenar ese hueco de humos y bailar entre las llamas. De las cenizas, algo surgirá quizá solo nuestra danza o quizá una promesa de futuro.

Ingrávida

Verte etérea puede ser, quizá una fantasía de mis ojos un engaño que en mi mente te desea ligera volando y planeando libre entre los humos, los aromas del día y las vacías burbujas de la plaza. Flotas y no sé si flotas por mis ojos o si de verdad levantas vuelo como quien cae eternamente, lento, como si en tu caída un paracaídas invisible surgiera, como un globo que de niño pude querer. Si es que de verdad (verdad física) puedes existir sin gravedad ¿qué otras leyes estarás rompiendo sin yo saberlo? ¿qué otros conceptos retarás a diario? ¿qué magia incomprensible me mostrarás mañana?

Estela

De ti, Estela, de tu origen es el mío; de la raíz, el árbol, el fruto, el hacha. Monolítica y macabra, tremebunda y eterna, huracán de palabras en mi vientre, caricia de llanuras de mi espalda. En tu cielo, he podido construir, Estela, constelaciones geométricas, llamaradas azules de mi infancia, oleadas de sangre y ventarrones. Juegos de niños, malabares, la sal del óxido en mis manos, y al fondo, siempre al fondo, un rugido que sabe a lejanía. Y viéndonos en escena, tan ajena, estabas tu: ancla eterna de mi vuelo, salvavidas de luz cenital, suspiro de vacío en las entrañas.

Mariana

Mariana, inconclusa, desconocida, ajena mía. Un recuerdo de nada, del pasado atravesado, del fantasma desconocido. Mariana, encontrada, cantada, bailada, consumida. Un platillo delicado, de sabores estrujantes, de ingredientes alados. Mariana, explorada, caminada, pensada, entendida. Un libro sempiterno, de palabras sin retorno, de silencios inconclusos.

Lucía

Siempre te quise, Lucía te quise y te odié, Lucía con todo y tus mil problemas con tus colores y cambio. Aprendí de ti, Lucía de tu caminar, Lucía de tu vida entera, tu historia de tus caminos y valles. Crecí en ti, Lucía en tus remansos, Lucía en tus constantes manías y tus matutinas brisas. Y luego me fui, Lucía me fui de ti, Lucía de tu lado y de tu lodo de tu molino constante de la mente.