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Amores lunares

Hoy que la luna nos ve ¿no crees que deberíamos tener más cuidado, tu y yo? Ella nos ha seguido, por varias noches seguidas y quizá ya haya contado, como acostumbra, a algún confidente misterioso los amoríos que ha podido atestiguar. Mejor deberíamos por aquello del secretismo silencioso por ese tema de la privacidad lapidaria guardarnos de la mirada persistente de la luna. Quizá sea lo ideal andar a tientas en la oscuridad con las persianas cerradas para evitar curiosas miradas lunares. Tu sabes, infante selénico, de la furia de Coyolxauhqui, de sus celos, tu sabes, que ella te guardaba para ti. Tal vez lo mejor sea, por ti y por mi (y por ella) que siga el misterio de tus andanzas nocturnas hasta que esa luna madure lo suficiente para entender que ahora su hijo ya no regresa a sus brazos.

Náufrago

Aún recuerdo esos días en que sentía un río fluir en mis entrañas. En la ventana se acumulaban las gotas de un rocío mañanero que recordaban tus lágrimas y mis suspiros De mi voz, reservada por tanto tiempo surgían huracanes, tifones, vendavales tormentas de palabras y silencios sinfonías de gritos y ahogos. La ausencia era, sin más, una marea que lo bañaba todo que abarcaba la mirada y la conciencia y que se filtraba entre las maderas de mi barco insistiendo en inundar los interiores de mi alma. Y aunque era pacífica, ésta marea era una amenaza de naufragio tan pausada que parecía inconsecuente pero que llevaría, tarde o temprano, a mi hundimiento. Y así fue. Aunque no quise aceptarlo lo sabía hacíamos agua desde hace mucho las provisiones mojadas el moho invadiendo las bodegas y el crujir de la madera precediendo al rompimiento. Una mañana, calmada como las demás tuve que abandonar el navío olvidar las anclas y las velas y nadar hacia la playa más c...

Corporal

Yo tuve un cuerpo lo tenía guardado chiquito, comprimido en un cajón solitario donde nadie husmeara dispuesto en un paquete atado, reducido, como un regalo íntimo como calcetines nuevos la mañana de Navidad Yo lo tenía, y un día lo inflé todo nuevecito y lo lancé al mundo del coraje de la ironía y la sorna y la zozobra Mi cuerpo regresó herido seguía siendo mío pero cojeaba, rengueaba sin remedio se cubría, se tapaba y yo lo obligaba a seguir porque la vida estaba allá afuera no en casa sino allá, en la desnudez pública en lo remoto del otro en la empatía irreal de un grupo de ciegos en sonrisas que no juzgan, pero que sabes que sí lo hacen Y mi cuerpo salió, de nuevo a tratar de sobrevivir a la dureza de las navajas al frío de miradas a la lluvia de palabras afiladas a la intemperie, ahora disque protegido y volvió, convertido en tormenta, como un ave malherida sin alas, sin plumas, torturado de caricias sin zapatos y sin piernas terriblemente abusa...

Hueco

Tienes en el pecho un vacío un agujero una esfera negra de la nada que absorbe todo lo que toca que se queda con aquello que lo observa. Ese espacio ese hueco sin nombre no es oscuro aunque parezca es tan luminoso que todo lo enmascara y aquella luz que se atreva a asomarse desaparece, ante la mirada de un espectador imaginario. Es de naturaleza extraña es alma de estrella y molino de sueños y detrás tienes un misterio lo profundo de tu ser que no es tan tuyo (y sí) sino de todos esos átomos robados y de esas historias que arrastras en tus hombros. Detrás de ese hueco está una perla la materia concentrada del pasado el espacio revuelto del futuro y el hilo delgado del presente. Esa perla es densidad, es atracción es el motor del esfuerzo de la vida es lo que habita cada respiración y es, en ti, la risa de un libro al cerrarse.

El llamado "otoño"

Los estados arden la gente inconforme incendia las calles con proclamas los líderes callan, callan cuales piedras muros pintados, monumentos los líderes merecen ser rayados. Cierran las puertas lanzan sus gases pero la voz es fuerte la voz sincera resuena en la entraña de un pueblo que no quiere discursos quiere realidades quiere paz quiere sustento quiere comer. La democracia atacada por todos lados una élite inútil que la violenta una generación que no se ve protegida por ella que la destroza por innecesaria por falsa por conceptual. Y otros la necesitan la piden la exigen solicitan, con piedras, con fuego el respeto al voto. Y los votados aquellos que ya llegaron que no se quieren ir ríen en sus clubes de machos y de muchos de tantos que se reparten el pastel en rebanadas que engordan que entorpecen y el pueblo el verdadero país lamenta la hipocresía y exige un cambio el que sea un cambio.

Ruptura

¿Cómo se rompe el vacío? ¿Cómos se quiebra la tregua del estío? ¿De qué manera se arrancan de raíz las maldiciones de los suspiros y las premoniciones futiles? ¿Qué podemos hacer con el hilo que nos une pecho a pecho cuando se hiere de nostalgia? Nada más que quemarlo todo llenar ese hueco de humos y bailar entre las llamas. De las cenizas, algo surgirá quizá solo nuestra danza o quizá una promesa de futuro.

Ingrávida

Verte etérea puede ser, quizá una fantasía de mis ojos un engaño que en mi mente te desea ligera volando y planeando libre entre los humos, los aromas del día y las vacías burbujas de la plaza. Flotas y no sé si flotas por mis ojos o si de verdad levantas vuelo como quien cae eternamente, lento, como si en tu caída un paracaídas invisible surgiera, como un globo que de niño pude querer. Si es que de verdad (verdad física) puedes existir sin gravedad ¿qué otras leyes estarás rompiendo sin yo saberlo? ¿qué otros conceptos retarás a diario? ¿qué magia incomprensible me mostrarás mañana?